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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Lección 6 

2 al 9 de febrero 



Origen social 
y discipulado 




«Entre los débiles me hice débil, 

a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, 

a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles». 

1 Corintios 9: 22 



Él no es ningún tonto 



Sábado 
2 de febrero 



INTRODUCCIÓN 

2 Corintios 5: 20 

Cinco jóvenes familias misioneras deci- 
dieron radicarse en las selvas de Ecuador. 
Su misión consistía en hacer contacto con 
los waodoni, una tribu que era conocida por 
atacar a otros indígenas así como a sus pro- 
pios miembros. 

Pacientemente los misioneros trataron 
de alcanzarlos. Dejaron caer regalos desde 
avionetas. Oraron para tener éxito al llevarle 
el evangelio a una tribu que solo sabía matar. 

Parecía como que el momento había lle- 
gado. Los cinco misioneros establecieron un 
campamento en una isla de arena, en 
medio del río Curari. Pronto establecieron 
un contacto amistoso con tres indígenas 
waodoni, a quienes incluso los pasearon en 
su avioneta. Los misioneros estaban entu- 
siasmados. 

Sin embargo, la maldad acechaba y den- 
tro de poco los cinco misioneros yacían 
muertos en el río Curari. Sus hijos quedaron 
huérfanos, sus jóvenes esposas quedaron 
viudas. ¿Se extinguiría con ellos el deseo de 
evangelizar a la tribu Waodoni? 

Con el tiempo, Rachel Saint, hermana 
de uno de los misioneros y Elisabeth Elliot 
viuda de uno de ellos, lograron acercarse a 
los waodoni yéndose a vivir con la tribu. 
Los ayudaron en sus necesidades físicas, 
rompiendo las barreras que nadie había 
podido salvar. Los waodoni al ir aprendien- 
do de Dios y de las huellas que había deja- 



do en su Palabra, decidieron seguir a Cristo. 
Hoy los waodoni son una tribu pacífi- 
ca. El sacrificio de cinco jóvenes misioneros 
los llevó a pagar con sus vidas. En respues- 



¿Estás dispuesto a dar, 
a fin de ganar algo? 



ta, el esfuerzo misionero creció. Las fami- 
lias de los mártires han recibido mensajes 
de numerosos misioneros que se sintieron 
inspirados por la historia del sacrificio rea- 
lizado por aquellos cinco jóvenes. 

Jim Elliot, Nate Saint, Peter Fleming, Ed 
McCully y Roger Youderina estuvieron dis- 
puestos a colocar sus vidas sobre una ba- 
rrera de separación racial. Su deseo de evan- 
gelizar a quienes necesitaban conocer a Cris- 
to fue más importante que la vida misma. 

Jim Elliot escribió lo siguiente en su 
diario: «No es un tonto quien entrega lo que 
no puede conservar, a fin de ganar lo que no 
podrá perder». Al estudiar la lección de es- 
ta semana, dedica algún tiempo a meditar 
en la forma que Dios te pide que salgas de 
tu entorno y evangelices a alguien que de 
otra forma pasarías por alto. Quizá él no te 
pida que evangelices a una tribu de indios, 
sin embargo, te llama para que compartas 
el mensaje con alguien. ¿Estás dispuesto a 
dar, a fin de ganar algo? 



Deena Bartel-Wagner, Spencerport, Nueva York 



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Domingo 
3 de febrero 



Los contactos étnicos 
y el discipulado 



LOGOS 

Mateo 15: 21-28; Lucas 7: 1-11; 

Juan 1: 3-14; Hechos 10: 9-35; 11: 14-30 

Embajadores de Cristo 
(2 Cor. 5:20) 

Un embajador es un representante de 
un gobierno soberano, adiestrado en asun- 
tos culturales y diplomáticos. Los embaja- 
dores entregan mensajes en diversos medios 
políticos y culturales. Para mayor efectivi- 
dad, deben establecer relaciones y vínculos 
con los dirigentes locales. Sientan las bases 
para que los mensajes de importancia no 
sean rechazados al momento de ser entre- 
gados en tiempos difíciles. Se nos ha llama- 
do a ser embajadores de Cristo. Por lo 
que debemos estar preparados para poner- 
nos en contacto con gente que difiere de no- 
sotros. 

Adiestramiento diplomático 
(Mat. 15:21-28; 
Hech. 10:9-35) 

Las dos historias encerradas en estos 
textos revelan la importancia que Jesús co- 
loca en predicarles a gente de diferentes 
extracción social. En el último relato, la mu- 
jer canaanita es miembro de un grupo so- 
cial despreciado por los dirigentes judíos 
de la época. El contexto de la historia es 
importante. Jesús se enfrasca en un debate 
con un grupo de fariseos respecto a sus 
ideas en cuanto a la contaminación. Mu- 
chos de los que le escuchaban creían que 
el contacto con un extranjero equivalía a 
contaminarse. Después de este discurso, los 
viajes de Jesús a lo largo de la costa ilustran 



el importante tema de la relación entre el 
origen étnico y el discipulado: ¡el reino de 
Dios es en extremo abarcante! 

La mujer clama a Jesús. Ha llegado el 
momento para formular la enseñanza. Pero 
Jesús rehusa contestar su pedido de ayuda. 
Si dejáramos de leer al llegar al versículo 
23, tendríamos excusas para asumir una ac- 
titud de intolerancia. No tenemos que ha- 
blar, sentarnos o estar, con gente que es di- 
ferente a nosotros. 

¿Aprobarían los discípulos un examen 
de capacitación diplomática? Aparentaban 
ser bastante intolerantes. Acudieron a Je- 
sús para que manifestara un mayor recha- 
zo hacia aquella cananea. Él luego les pres- 
ta atención. Le habla a la mujer en un tono 
cortante. Es probable que utilizara el mis- 
mo vocabulario del círculo de amistades 
de Pedro. De hecho, le dice perra a la mu- 
jer en su propia cara. Conociendo a Jesús 
y a su amoroso comportamiento, podemos 
asumir que habla en un tono interrogante 
y con una mirada bondadosa. 

Notemos que aquella madre se dirige a 
Jesús pasándole por encima a los discípu- 
los. Nuestras actitudes y respuestas tienen 
mayor relevancia si somos los receptores 
de palabras y acciones hirientes. Los insul- 
tos raciales, el silencio o el rechazo hacia 
otros miembros de iglesia no deben impe- 
dir que recibamos la bendición de Dios. 
No seamos demasiado sensibles a las debi- 
lidades de ellos, o perderemos la oportu- 
nidad de ser edificados. 

En el segundo relato que trata de Pedro 
y Cornelio, el tema es muy similar. Dios 
revela que en su reino no hay favoritismos. 
Él desea salvarnos a todos. Algunas veces 



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nos manda a determinadas personas. Al- 
gunas veces él nos manda a determinadas 



De hecho, le dice perra a la 
mujer en su propia cara. 



personas. A Pedro se le pidió que dejara su 
entorno personal y se pusiera en contacto 
con gente que difería de él étnica y cultu- 
ralmente. 

¿Quién es digno? (Luc. 7: 1-11) 

Jesús piensa que todos merecemos su 
compasión. Pero nuestra tendencia es juz- 
gar a los demás basándonos en riquezas, 
posición y prestigio. Nos agrada dividir y 
categorizar a la gente de acuerdo a la cul- 
tura y a la subcultura, utilizando los atribu- 
tos anteriores como un medio para definir 
nuestras amistades. 

En contraste con los judíos, el centu- 
rión nos muestra cómo se puede obrar tras- 
pasando cualesquiera barreras. Él demues- 
tra un genuino interés en adaptarse a otra 
cultura. Notemos la sensibilidad del centu- 
rión respecto a las ideas judías de la conta- 
minación: «No vengas a mi casa». El cen- 
turión también minimizó su importancia 
al afirmar «soy indigno». Es difícil ganar 
amigos si sufrimos de un complejo de su- 
perioridad. 

Gente de toda clase (Juan 1 : 3-14) 

Jesús lo creó todo: ¡la gente, las cos- 
tumbres, las razas! Él envió a Juan (vers. 7) 
para que advirtiera «a todo el mundo». Él 
mismo lo dejó todo por nosotros (vers. 11). 

Algunos de nosotros escuchamos, y él 
nos concede el poder para que alcancemos 



a nuestros amigos (vers. 12). Coloca tu 
nombre en el espacio en blanco y escucha 
lo que Jesús parece estar diciendo. 

(tu nombre), ¿conoces a 

quien se sienta a tu lado en la clase? Él o ella, 
no me quiere escuchar, (pausa) y esto me hace 
sentir muy mal. ¿Te amistarás con él o ella? 
Mí espíritu mora en ti, y esta es la forma que 
he escogido para ayudarles a ustedes dos a en- 
trar en mi reino. 

Tu respuesta pudiera ser: Padre, te amo, 
pero estoy muy cansado(a) porque me acosté 
muy tarde anoche. Tengo que prepararme para 
un examen y, además, escribir una mono- 
grafía. Además, él (ella) se diferencia mucho 
de mí. Es obvio que no le interesan los temas 
espirituales. 

Jesús habla de nuevo: Entiendo cómo te 
sientes. Yo viví en medio de gente poco amable 
¿recuerdas? Eo dejé todo por ti durante todo 
ese tiempo. Cambié mi forma de vivir, inclusi- 
ve mi cuerpo y capacidades mentales con el 
fin de allegarme a ti. Esto es lo que te pido: Me 
hice todo para todos, a fin de salvar a algunos 
por todos los medios posibles. ¿Me seguirás? 
¡Piensa en alguna forma en que te puedas 
amistar con él o ella! ¡Al menos inténtalo! ¡Por 
favor! 

PARA COMENTAR 

1 . ¿A quién te está enviando Dios con el fin 
de adiestrarte para el discipulado? 

2. Como embajador, ¿con qué grupo de 
personas te relacionas, que los demás 
en tu iglesia no puede alcanzar? 

3. ¿Has intentado en alguna ocasión amis- 
tarte con gente que está fuera de tu cír- 
culo personal? 

4. ¿Por qué podemos ser testigos más efi- 
caces si no miramos a las diferencias 
raciales o culturales? 



Ralph R. Trecartinjr., Kendall, Nueva York 



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Lunes 

4 de febrero 



Un terrenode juego 
sin desniveles 



TESTIMONIO 

2 Corintios 5: 20 

«La religión de Cristo eleva al que la re- 
cibe a un nivel superior de pensamiento y 
acción, al mismo tiempo que presenta a to- 
da la raza humana como objeto del amor de 
Dios, habiendo sido comprada por el sacri- 
ficio de su Hijo. A los pies de Jesús, los ricos 
y los pobres, los sabios y los ignorantes, 
se encuentran, sin diferencia de casta o de 
preeminencia mundanal. Todas las distin- 
ciones terrenas son olvidadas cuando con- 
sideramos a Aquel que traspasaron nues- 
tros pecados. La abnegación, la condescen- 
dencia, la compasión infinita de Aquel que 
está muy ensalzado en el cielo, avergüen- 
zan el orgullo de los hombres, su estima pro- 
pia y sus castas sociales. La religión pura y 
sin mácula manifiesta sus principios celes- 
tiales al unir a todos los que son santifica- 
dos por la verdad. Todos se reúnen como 
almas compradas por sangre, igualmente 
dependientes de Aquel que las redimió para 
Dios». 1 

«Para Dios no hay castas. Él ignora cuan- 
to se asemeje a ello. Todas las almas tie- 
nen valor para él. El trabajar por la salva- 
ción de las almas es un empleo digno del 
más alto honor. No importa cuál sea la forma 
de nuestra labor, ni entre qué clase se veri- 
fique, ora sea elevada o humilde. A los ojos 
de Dios estas distinciones no afectan su 
verdadero valor». 2 

«Cristo ha rodeado a la raza humana 
con su brazo divino. Él ha llevado su poder 
divino al hombre, para que pueda animar a 
la pobre alma desalentada y enferma de 



pecado a alcanzar una vida superior. ¡Oh, 
necesitamos más del espíritu de Cristo y 
mucho menos del yo! Necesitamos que el 
poder transformador de Dios obre sobre 



«Para Dios no hay castas». 



nuestros corazones diariamente. Necesita- 
mos que el suavizador espíritu de Cristo 
subyugue y enternezca nuestras almas. 3 

«El Señor desea que sus siervos escogi- 
dos aprendan a unirse en esfuerzo armo- 
nioso. [. . .] En cada palabra y acto, se reve- 
larán bondad y amor; y al desempeñar fiel- 
mente cada obrero el cargo que le ha sido 
señalado, la oración de Cristo por la unidad 
de sus discípulos quedará contestada, y el 
mundo sabrá que son discípulos suyos». 4 

PARA COMENTAR 

1. Aunque en el medio donde vives no 
existan castas, ¿hay algunas formas para 
discriminar a diferentes grupos sociales? 
¿Qué puedes hacer en tu entorno para 
cambiar dicha situación? 

2. En una situación armoniosa, ¿cómo con- 
sideras debe funcionar el discipulado 
entre grupos heterogéneos? 



1. Obreros evangélicos, p. 340. 

2. Ibíd. p. 347. 

3. Ibíd., p. 351. 

4. Ibíd., p. 498. 



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Gary Wagner Spencerport, Nueva York 



¿Xenófobo o xenófilo? 



Martes 
5 de febrero 



EVIDENCIA 

Deuteronomio 10: 19; Mateo 25: 31- 
46; 28: 19; Lucas 5: 30-32 

La clave para entender lo que significa el 
discipulado transcultural se encuentra en 

Este tipo de xenofobia 
no es raro en nuestra época. 



el término griego xenos que significa «ex- 
traño», «extranjero», «desconocido». El 
apóstol Pablo hizo que muchos se preocupa- 
ran por la expresión camaleónica que utili- 
zara: «me hice todo para todos», parte de 
su metodología evangelizadora. 

Aun hoy, muchos cristianos se sienten 
más cómodos en una congregación homo- 
génea donde las diferencias físicas, cultura- 
les y filosóficas no son un estorbo. 

Este tipo de xenofobia no es raro en 
nuestra época. El judaismo del Nuevo Tes- 
tamento abrigaba un concepto refinado de 
un pueblo escogido en una cultura homo- 
génea. Los xenos eran tolerados porque Moi- 
sés les había recordado que ellos habían sido 
extranjeros en Egipto (Deut. 10: 19). Sin em- 
bargo, los extranjeros no tenían una plena 
participación en la sociedad judía. 

En este contexto, Jesús se refirió a las 
relaciones existentes entre pueblo de Dios y 
los extranjeros. En la parábola de las ovejas 
y las cabras (Mat. 25: 31-46), el rey y juez 
sugiere haberlos visitado aparentando ser 
un extranjero xenos. Los representados por 
las cabras, no pueden recordar cuándo aque- 
llo sucedió. Para ellos, reconocer a su Señor 



como un xenos era inconcebible, porque se- 
guramente lo habrían reconocido. Aun du- 
rante el juicio, habrá algunos a quienes les 
será imposible aceptar las culturas o las tra- 
diciones que no sean las propias. 

En nuestra sociedad contemporánea 
comercial tenemos muchos seguidores de la 
metodología paulina. Microsoft ha adapta- 
do sus programas para que sean utilizados 
en diferentes idiomas. Al hacerlo, han ex- 
pandido su clientela para incluir a aquellos 
que no dominan el inglés. La Toyota y 
otros fabricantes japoneses han establecido 
plantas de ensamblaje en los Estados Uni- 
dos, adoptando prácticas administrativas lo- 
cales para interactuar más efectivamente con 
su fuerza laboral. La Coca Cola ha encontra- 
do diversas maneras de adaptar su marca y 
publicidad a cada uno de los países donde 
vende sus productos. 

En el banquete de Leví, Jesús enfrentó 
la xenofobia espiritual al recordarles a los fa- 
riseos que: «No he venido a llamar a justos 
sino a pecadores para que se arrepientan» 
(Luc. 5: 32). El meollo del Evangelio es la 
imagen de la divinidad salvando el abismo 
del pecado para abrazar a los xenos. Como 
discípulos, nuestra misión debe ser imitar a 
la divinidad. Hemos sido enviados a hacer 
discípulos de todo del mundo (Mat. 28: 19), 
no únicamente entre nuestros iguales. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Es la xeno filia un don espiritual que es- 
timula la obra de las misiones en el ex- 
tranjero, o es una obligación de cada dis- 
cípulo? 

2. ¿Cuándo se convierte una iglesia homo- 
génea en un impedimento para la obra 
del evangelio? 



StevenJ. Dovich, Andover, Massachusetts 



61 



Miércoles 
6 de febrero 



Mirando a través del alma 



COMO ACTUAR 

Hechos 10: 9-35; 11: 14-30 

El mundo está lleno de barreras: cultu- 
rales, raciales, económicas y aun espiritua- 
les. Cada época tiene sus propias normas y 
maneras de separar a la gente. Tendemos a 
considerar las luchas contemporáneas co- 
mo algo único. Pero Satanás ha estado tra- 
tando de que nos enemistemos con nuestros 
prójimos desde el mismo principio. 

Una sola cosa parece impactar a Jesús: 
la relación de una persona con Dios. Su mi- 
rada atraviesa las distinciones de clase, ocu- 



Únicamente Dios conoce 
nuestros corazones. 



pación, raza, origen a fin de contemplar la 
fe personal. ¿Hacemos lo mismo nosotros? 
Probablemente no. A la vista de Dios, tu 
madre, tus compañeros de trabajo, la Reina 
de Inglaterra, un veterinario, una prostitu- 
ta, un campesino en un país lejano; son to- 
dos iguales. Todos ellos necesitan un sal- 
vador. Únicamente Dios conoce nuestros 
corazones. Él ve lo que hay dentro de ellos. 
La próxima semana, intenta tratar a ca- 
da persona como si fuera una vasija que es- 
pera recibir el amor de Dios. Esto no signi- 
fica juzgar la espiritualidad de nadie. Como 
humanos, no podemos discernir lo que hay 
en el corazón. Más bien, nuestra labor debe 
ser ministrar a todo hijo o hija de Dios. 



No es nada fácil mirar más allá de los 
estereotipos a los que estamos acostumbra- 
dos, y que a menudo ni siquiera reconoce- 
mos. El cambio en la vida de Pedro es un 
buen punto de partida. 

1 . Acepta un cambio en tu forma de pen- 
sar. Pedro recibió una visión que parecía 
oponerse a todo lo que él conocía. Pe- 
ro cuando el Espíritu Santo le reveló este 
nuevo paradigma, Pedro se convenció 
de que venía de Dios. 

2. Actúa luego de recibir la dirección de 
Dios. Después de la visión, Pedro reci- 
bió una invitación para instruir a un 
grupo de gentiles. La Biblia dice que 
todavía él se encontraba meditando res- 
pecto a la visión cuando ellos llegaron. 
Pero Pedro no perdió tiempo. Los invitó 
a que entraran, y luego regresó a Caper- 
naúm para hablar con la gente de allí. 

3. Piensa y actúa con humildad. No es 
nada apropiado pensar que somos supe- 
riores a los demás. La Biblia nos dice que 
amemos a nuestros prójimos como a 
nosotros mismos (Lev. 19: 18; Mat. 5: 
43). Sabemos que ante Dios, nadie es 
mejor que otra persona. Leamos en He- 
chos 10: 25, 26, la forma en que Pedro 
manejó esta situación. 

PARA COMENTAR 

1. ¿Cómo cambiarán esos tres pasos la forma 
en que piensas y actúas respecto a la gente 
que consideras diferente? 

2. ¿Habrías cambiado de actitud tan rápido 
como lo hizo Pedro después de recibir 
aquella visión? ¿Por qué?, o ¿por qué no? 



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Carrie Purkeypile, Sacramento, California 



Orando 

por los «impuros»" 

e «inmundos» 

OPINIÓN 

Hechos 10 

Uno se sorprende de que Dios tuviera 
que cambiar de forma tan marcada las acti- 
tudes de Pedro antes de poder hacer un 
puente entre dos grupos étnicos. Pedro ex- 
plica su conversión: «Pero Dios me ha he- 
cho ver que a nadie debo llamar impuro o 
inmundo» (Hech. 10: 28). 



El amor debe manifestarse 
mediante la acción. 



Pudiéramos asumir que Pedro debía 
haber reconocido la necesidad de compar- 
tir a Cristo con los gentiles antes de aquella 
experiencia. La interacción de Jesús con la 
mujer siró fenicia (Mat. 15: 21-28; Mar. 7: 
24-30) les había enseñado a los discípulos 
que « había almas que anhelaban la ayuda 
del gran Médico y que tenían hambre por 
la luz de la verdad que había sido dada en 
tanta abundancia a los judíos». 

Al igual que los judíos en el tiempo de 
Pedro, estamos recibiendo en abundancia 
la luz de la verdad. Se nos ha confiado no 
solamente el alimento espiritual, sino tam- 
bién grandes oportunidades educativas y 
recursos económicos. 

Pero somos muy parecidos a Pedro: nos 
desentendemos de la gente de otra cultura, 



Jueves 
7 de febrero 



idioma o religión. Al observar las estadísti- 
cas vemos que en promedio, en el ámbito 
mundial hay un adventista por cada 454 
habitantes. Sin embargo, en Arabia Saudita, 
Siria y Yemen hay un adventista por cada 
cinco millones. Nuestra reacción a estas 
cifras puede revelar si consideramos a 
nuestros prójimos como «impuros o 
inmundos». 

Las evidencias sugieren que podríamos 
estar haciendo mucho más. Se necesitan 
dos compromisos de cierta envergadura 
para cerrar la brecha entre los cornelios y los 
pedros de hoy día. Primero, los discípulos 
deben estar dispuestos a reubicarse y acep- 
tar a otros grupos étnicos como si fueran 
los suyos propios. Segundo, se necesitan 
más ofrendas misioneras. Los adventistas 
de hoy aportan para las misiones menos de 
cuatro centavos por cada dólar de diezmos. 
Sin embargo, para el año 1930 los adven- 
tistas en Norteamérica aportaban sesenta 
centavos por cada dólar de diezmos. 

PARA COMENTAR 

1 . ¿Qué estás haciendo a fin de prepararte 
para ser un mejor testigo intercultural? 

2. ¿Cómo podemos parecemos a Cornelio, 
permitiendo que el mensaje de salvación 
sea una necesidad real en nuestras vidas? 

3. ¿Cuáles son algunos de los métodos para 
llevarles el evangelio a determinados 
grupos étnicos empobrecidos? ¿Y a los 
más prósperos? 



' El Deseado de todas las gentes, p. 369. 



Andrew Trecartin, Kendall, Nueva York. 



63 



Viernes 

8 de febrero 



Expande tu mundo 



EXPLORACIÓN 

Gálatas 3: 28 

PARA CONCLUIR 

Ken Ham el fundador del ministerio 
Respuestas en el Génesis, cree que el mundo 
no está dividido en diferentes razas. Con 
orgullo afirma que tan solo hay una raza: la 
raza humana. Quizá esa fue la idea del 
Espíritu Santo cuando inspiró a Pablo: «Ya 
no hay judío ni griego, esclavo ni libre, 
hombre ni mujer, sino que todos ustedes 
son uno solo en Cristo Jesús» (Gal. 3: 28). 
Es fácil distanciarse de la gente que es dife- 
rente de nosotros. Pero, a fin de crecer en 
la semejanza a Cristo y llevar el evangelio al 
mundo, necesitamos sobreponernos a las 
actitudes de prejuicio, de crítica o exclusi- 
vistas de nuestros corazones. 

CONSIDERA 

• Visitar un lugar o celebración donde seas 
una minoría, a fin de que experimentes lo 
que se siente al respecto. Por ejemplo, 
puedes asistir a un culto en una iglesia de 
otro grupo racial o étnico. 

• Orar por la oportunidad de amistarte 
con alguien originario de otro país. Aus- 
piciar a un estudiante de escuela supe- 
rior o universitario puede ser una forma 



de lograrlo, aunque implica un gran com- 
promiso. 

• Identificar en los evangelios los inciden- 
tes en los que Jesús interactuó con no ju- 
díos y con mujeres (dos clases sociales dis- 
criminadas). Escribe tus impresiones res- 
pecto a cada incidente. 

• Solicitarle a cuatro o cinco personas de 
diferentes trasfondos económicos o étni- 
cos, que compartan en tu clase de Es- 
cuela Sabática algunas de sus vivencias 
de fe. 

• Visita en la Red los portales de Misión 
Global y de Adventist Frontiers, luego de- 
cide cómo podrías ayudar. Puedes hacerlo 
mediante recursos financieros, oraciones, 
cartas enviadas a los misioneros, servicio 
voluntario, donativos de suministros y 
otros. 

• Ver el programa en DVD de Ken Ham 
«Where Did the Races Come From?». 
También: «Only One Race», con el fin 
de considerar una interesante perspecti- 
va respecto al origen del racismo y la 
unidad de la familia humana. Aun cuan- 
do tengas otras ideas, podrás considerar 
la importancia del amor fraternal. 

PARA CONECTAR 

/Ben Carson, The Big Picture; Ken Ham, 
Cari Wieland y Don Batten, One Blood. 



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Sorda Huenergardt, Bishop, California